Puesta de sol, Mentawai

Puesta de sol, Mentawai

Dormí mas de quince horas y aun así estaba destrozado, un nuevo día en las paradisiacas islas de Mentawai y yo sin fuerzas para hacer surf. Nos duchamos y desayunamos fuerte, un gigante plato de arroz frito. Esto si que es el desayuno de los campeones. Recuperamos fuerza y con las tablas debajo del brazo caminamos al cercano spot de surf llamado Tugis. Hay que decir que la pose de surfista la tenemos bien depurada.

Playa X al fondo

Playa X al fondo

Después de caminar media hora llegamos a una nueva playa con la esperanza de que fuera mas fácil que Telescope, nos dimos crema solar y nos lanzamos a la mar. No tarde ni cinco minutos en darme cuenta que estaba totalmente incapacitado para remar y abandonando a Xiker entre olas me volví a la arena. Mi cuerpo no me dejaba surfear, ni siquiera podía apoyar el pecho en la tabla, no sabéis que dolor. Era algo realmente insoportable. Mientras tomaba el sol contemple como Xiker se desesperaba con la dificultad de las olas y con lo poco que cubría. La profundidad era de unos 30cm con fondo de coral. Algo realmente peligroso. Tomamos durante un par de horas el sol y volvimos al bar de Harris a pasar la tarde. Un plan que nunca falla.

El bar de Harris

El bar Harris Smile

Pasamos la tarde hablando, practicando algo de surf con los niños en las pequeñas olas orilleras y fotografiando el paisaje hasta que llego la hora de cenar.

Puesta de sol, Telescope al fondo

Puesta de sol, Telescope al fondo

Xiker con Harris y sus colegas

Xiker con Harris y sus colegas

Era sábado noche y Harris organizaba una fiesta por todo lo grande en su bar de la playa con hoguera incluida, nosotros no pudimos fallar a tal evento. Fiesta, fiesta… no era! Ademas la hoguera consistía en quemar toda la basura de la semana, incluyendo plásticos y vidrio. Algo impensable para nosotros. Intentamos explicarle que lo que estaba haciendo era muy contaminante y perjudicial para la naturaleza y en concreto para su pueblo. El mayor problema es que los países del sudeste asiático no informan a sus habitantes sobre la conciencia ecológica. Aun asi nos lo pasamos en grande, sentados en las cuatro sillas del bar disfrutamos de la compañía de Harris y seis amigos mas. También compartimos un par de cervezas entre todos y pinche buena música. Les pedi a ver si tenian altavozes para enchufar mi iPod y a los cinco minutos trajeron dos amplificadores gigantes. No sabéis que bien sonaban The Gaslight Anthem a todo volumen en un playa desierta. Una momento que siempre recordare.

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