Bikote

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Para variar Xiker y Shay se durmieron y Antxon, Carlos y yo tuvimos que coger sin ellos el ferry destino a Ko Phi Phi por 450LAK. La situacion fue graciosa ya que tuvimos que montar en el barco en medio del mar, nos acercaron con unas pequeñas barcas para poder hacer el transbordo. Estos tailandeses por ahorrar dinero hacen lo que sea. Una vez en el ferry esperamos dos horas para llegar a la isla de Ko Phi Phi.

El barco que nos llevo a Ko Phi Phi

El barco que nos llevo a Ko Phi Phi

Al llegar como siempre nos pusimos manos a la obra buscando un barato y bonito guesthouse para pasar la noche. Para Antxon no era la primera vez que estaba en esta isla y nos dirigimos a la zona donde estan los hostel mas baratos. El alojamiento en Ko Phi Phi es muy caro, se han aprovechado mucho de su fama. La habitacion para tres nos costo 700LAK.

Sorpresa!!!! Justo cuando estabamos saliendo de la habitacion para ir a la playa, escuchamos la voz de mi buen impuntual amigo Xiker. El y Shay conseguieron montar en el ultimo momento en el mismo ferry y por casualidad escogieron el mismo hostel. Entre nosotros hay algo que nos une. Total que les esperamos y fuimos todos juntos a la playa Yao beach a darnos un bañito.

El tiempo no prometia mucho y a las tres horas empezo a chispear y para cuando nos dimos cuenta estabamos empapados volviendo al guesthouse. Aprovechamos para darnos una ducha y ir a comer algo.

A la tarde fuimos a dar una vuelta por el mercado de Ko Phi Phi y por las calles cercanas al puerto, despues cenamos en el Papaya restaurant. Es de los pocos restaurantes de esta isla que por 60LAK te puedes comer un rico pad thai y llenar la tripa. La mayoria de los restaurantes son muy caros. Mientras que estabamos cenando nos juntamos con Martin, un amigo argentino que conocimos en Vang Vieng.

Despues fuimos todos juntos a tomar unas cervezas al Rasta Bar a ver el vergonzoso show que montan encima de un ring de Muay Thai. A cambio de un bucket te puedes subir al ring a pegarte con otro turista para el goce de todo el bar. Tengo que añadir que los oponentes los protegen con guantes y protector para la cara. Para los que contemplamos el espectaculo no esta mal, pero para el que recibe supongo que no es tan gracioso.

Tras unas cervezas nos fuimos a la cama, Antxon y Martin se quedaron de fiesta.

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