
Danau Maninjau
Gracias a la intransigencia de Ur y en vista de que del minivan no nos bajabamos ni a tiros, la encargada les dio un poco de dinero a los conductores y marcha. Vaya pareja de conductores, todo estilo. Un piti en una mano, la otra fuera de la ventanilla y silbidos a todo lo que se movia. Bukittinggi era un caos para conducir y no parecia muy vistoso. Nada mas alejarnos del jaleo empezaron a darle caña al coche. Iban con prisa y tenian muchisima cara por lo que nos intentaron dejar en el pueblo anterior. Pero el destino era un lago, asi que les hicimos saber que hasta que estuvieramos en la orilla de lago no bajabamos.
Los ultimos kilometros de rally, 44 herraduras numeradas y patrocinadas para bajar el crater, inmejorable carretera para los amantes de las subidas y lo mejor, las vistas. Impresionante el lago de 16 km de largo y 7 de ancho. Magnificos sus alrededores, llenos de cuidados arrozales desde el borde del agua hasta el acantilado.
Tras 24 horas y pico llegamos a destino. Paramos el el primer pueblo Tanjung Raya , no les ibamos a hacer conducir mas a los pobres chavales. Preguntamos en tres sitios. Todos vacios y aun y todo pedian un monton, asi que al mas barato. Nos atendio un joven majisimo en el Beach Guesthouse y acordamos el precio en 60.000IDR.

Nuestra habitación

Danau Maninjau
Dejamos los trastos en la habitacion y bañito de ensueño. El agua templadita y buena temperatura. Para no perder la costumbre y aprobechando los escalones nos divertimos saltando hasta que empezo a oscurecer. Es el peor momneto del dia en cuanto a mosquitos, por lo que a cubierto. Merecida duchita y a pasear por una de las dos calles del pueblito. Era ya de noche. Entramos en un bar/agencia/informacion para planear los siguientes dias y aprobechamos para navegar una hora disfrutando de unos batidos.

Una, dos y...
Hambrientos buscamos algo de comer, para variar, arroz o noodle soup. Con la tripa llena al hostel, necesitabamos descansar en cama.
















